martes, 11 de noviembre de 2008

¿Cómo nos "cagan" con la banda ancha?



Nadie sabe qué compra cuando compra banda ancha en Chile. Sin un marco legal que regule su prestación, los proveedores hacen lo que quieren con nosotros: entregan apenas un 10% de la velocidad vendida, sobrevenden hasta 15 veces la capacidad de enlace que pueden brindar, amarran la compra a la del teléfono fijo y, en general, prestan un servicio prehistórico en el que el 80% de los usuarios dice haber tenido algún problema. El resultado es que usted paga mucho por una conexión lenta pese a que le ofrecen una muy rápida. Aquí, la segunda entrega de los consejos para sobrevivir al negociado de las empresas. En el próximo número, la tercera parte y final.




¿Sabía usted que lo que en Chile denominamos Internet de banda ancha en promedio es tres veces más lenta que el mismo servicio ofrecido en Estados Unidos?


¿Sabía usted que aquí las empresas sobrevenden la verdadera capacidad de estas “bandas” hasta en 15 veces?


¿Y que, por lo tanto, a la hora de mayor tráfico es probable que usted sólo obtenga el 6,6% de la velocidad que pactó?


¿Sabía usted que, además, esto es perfectamente legal porque sin darse cuenta, usted firmó un contrato en el que le aseguran sólo una parte de la velocidad convenida?


Sin ser expertos en computación, muchos chilenos se han dado cuenta de que algo no funciona bien con Internet. O funciona terriblemente mal. Así lo muestra la “Encuesta de satisfacción de usuarios de servicios de telecomunicaciones”, realizada por el Departamento de Economía de la Universidad de Chile en 2008 a petición de la subsecretaría de Telecomunicaciones. Allí el 85,8 % de los usuarios declaró haber tenido problemas de velocidad con su conexión, el 50,6% dijo no estar plenamente satisfecho en aspectos como la variedad de la oferta de planes de conexión y el 45,3% declaró lo mismo respecto a su conformidad sobre un servicio sin interferencias ni cortes.


¿Cómo es posible que una industria de punta ofrezca un servicio tan mal evaluado?



INTERNET A LA QUE TE CRIASTE


La principal explicación de esto es que en lo que respecta a Internet en Chile ha reinado un completo laissez faire. Y el resultado de tal liberalidad es que hoy dos compañías dominan la escena y los consumidores están en una desprotección pavorosa.


Partamos por lo más general: en Chile existe un millón y medio de conexiones a Internet y el 88,4 % de ellas son llamadas “banda ancha”. Pero “ancha” a la chilena, es decir ancha, pero no rápida. Con sus 1,3 Mbps de velocidad promedio, nuestra supercarretera de la información resulta tres veces más lenta que la que se da en EE.UU. y un décimo de la que dan los países de la OCDE. Si nos comparamos con los asiáticos que viajan en fibra óptica, vamos ¡60 veces más lento!


Esta oferta, además, está concentrada en dos compañías: Telefónica (que controla el 42,2% del mercado ) y VTR (que tiene 43,7%). Es decir, juntas manejan el 85,9% de las conexiones residenciales del país. El resto se lo reparten 6 compañías.


“Hoy tenemos un duopolio en el mercado de la banda ancha, un problema de competencia. Como Gobierno no estamos satisfechos, debemos avanzar en competencia”, explica el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello.


La falta de competencia explica muchas cosas. Y las que no, se pueden atribuir a la ausencia de una ley que proteja al consumidor.


De hecho, la única ley que podría aspirar a regular la industria es la Ley General de Telecomunicaciones, que data de 1982, es decir, cuando la red ni siquiera existía.


“En Chile, Internet no existe desde el punto de vista jurídico. La Ley de Telecomunicaciones no la considera, lo que nos limita a regular desde el punto de vista técnico y comercial. Claramente hay una indefensión en el marco normativo asociado a calidad, regulación, y mecanismos de reclamo y cómo exigir los derechos”, agrega el subsecretario Bello.


Sin competencia ni legislación pasan cosas como las que denuncia José Huerta, de Neutralidadsi.org, una ONG que promueve mayor transparencia en el mercado de Internet: que VTR le ofrezca a usted un plan de 4 Megas, y que usted lo contrate pensando que va a recibir 4 Megabites. Pero no… pues “4 Megas” es un nombre de fantasía, es como ponerle al plan “4 Cochayuyos”, un nombre que dice nada de la velocidad de la conexión.


Para Huerta esta “tendencia de las empresas a realizar publicidad engañosa”, como lo llama, es sólo uno de los problemas de la industria.


-También hay una incapacidad de los proveedores para cubrir la demanda de sus clientes y una tendencia, de ciertas compañías, de bloquear algunos contenidos porque compiten con sus negocios.


Según Huerta todo parte porque empresas han sobrevendido las bandas a tal nivel que no pueden cumplir con la velocidad ofrecida en los planes en todo momento.


-Si las compañías tienen capacidad de vender banda para cien personas se la venden a mil, porque apuestan a que esas mil personas no van a usar el enlace a capacidad completa, al mismo momento. Por eso, a diario, en Internet pasa lo mismo que los celulares en año nuevo: que el sistema colapsa”, dice José Huerta, de la ONG Neutralidadsi.org.


El dato lo confirma el subsecretario Pablo Bello, según los índices que maneja de la industria.
“Hoy en Chile un ancho de banda se revende de 10 a 15 veces, lo que significa que si todos los usuarios usan Internet al mismo tiempo, uno tiene garantizado entre 6% y 10% de la velocidad nominal contratada”.


LA CARRERA POR LA VELOCIDAD


Si bien los expertos coinciden en que el usuario no puede gozar siempre de la velocidad contratada, existe un mínimo razonable. Eso no ocurre en Chile, donde los contratos se comprometen a dar en todo momento una velocidad garantizada mucho menor a la que indica el plan. Así por ejemplo, el contrato banda ancha tipo de Telefónica, sólo garantiza el 10% de la velocidad máxima ofrecida en todo momento.


“Cabe indicar que lo que se vende es una velocidad máxima de la conexión y esta velocidad no se garantiza en cada momento, particularmente porque una vez que se entra al mundo Internet no se tiene control sobre la velocidad efectiva”, explican en Comunicaciones de Telefónica, la única compañía que contestó los cuestionarios enviados por The Clinic.


Sobre el punto, el subsecretario Bello matiza la opinión de la empresa.
“Internet es probabilístico, pero las probabilidades no siempre deben jugar contra el usuario. En ninguna parte se garantiza el 100% de la velocidad, pero sí un mínimo decente, es decir, que en promedio el usuario reciba lo que contrató. Eso no pasa en Chile”.


Según Telefónica, su servicio ha transparentado el tema de las velocidades.
“Hemos desarrollado en conjunto con OOKLA (una de las empresas más prestigiadas dedicada a generar herramientas de medición para sitios web y propietaria de Speedtest.net), un sitio que permite a los usuarios chilenos de cualquier empresa saber si “le están pisando la manguera”.


A este medidor se puede acceder a través de nuestra página, en http://www.telefonicachile.cl/medidor y ahí se simulan y miden varios tipos de tráfico: navegación web; P2P; y navegación nacional e internacional.


El tema cobra mayor vigencia en los últimos días, cuando las dos compañías que dominan el mercado (VTR y Telefónica) se han lanzado en una carrera brutal por entregar mayor velocidad, duplicando “gratis” lo ofrecido en los planes por segunda vez en el año.


La carrera, sin embargo, es más publicidad que otra cosa, ya que lo importante no es la velocidad máxima ofrecida, sino exactamente lo contrario: la mínima garantizada en todo momento, lo que viene estipulado en la letra chica de los contratos.


El tema de la velocidad se hará cada vez más importante en la medida que los usuarios comiencen a hacer un uso más complejo de Internet, ya no sólo para visitar páginas webs o leer correos, sino usando otras aplicaciones como las de telefonía,You Tube o bajar archivos de persona a persona (películas, música).


“Estos nuevos usos hacen que el modelo de sobrevender el ancho de banda que aplican las compañías quede obsoleto, ya que los usuarios al usar nuevas aplicaciones requieren efectivamente de la mayor velocidad contratada por la que están pagando”, explica José Huerta.


EL CASCABEL AL GATO


Debido al descampado que hoy reina en el servicio de banda ancha, el diputado UDI Gonzalo Arenas, apoyado por la ONG Neutralidadsi.org, presentó un proyecto de ley para regular el mercado en Chile.


“El proyecto trata de salvaguardar la libertad de acceso a Internet. Hoy no podemos usar todo el potencial de la banda ancha, porque está sobre vendida, es de mala calidad y las compañías manejan el estado de las conexiones para que uno no pueda realizar ciertas funciones que demandan mucho ancho de banda. En suma, el mercado no es transparente, ni competitivo”, explica el diputado Arenas.


La ley faculta a la Subtel para fiscalizar la prestación del servicio en temas como la calidad, la regulación del mercado y establece mecanismos de reclamo donde la citada subsecretaría jugaría un rol crucial.


“El proyecto es vital porque por primera vez introduce Internet en la ley general de telecomunicaciones y mandata a la Subtel para dictar un reglamento. A partir de eso se puede definir, por ejemplo, cuántas veces se puede sobrevender un ancho de banda”, explica explica el subsecretario Pablo Bello.


Presentado en 2007, el proyecto fue aprobado unánimemente en la Cámara de Diputados, pero su tramitación se ha visto empantanada luego de que fuera visto en el Senado. Allí, según sus promotores, se inició un fuerte lobby para acomodarlo a las necesidades de las compañías.


“En el Senado empezó el lobby de las empresas de telecomunicaciones, Telefónica, VTR, y también de la Fundación País Digital, con Fernando Flores a la cabeza. Ésa es una fundación que se financia con aporte de las empresas de Telecomunicaciones. Aunque no ha ejercido un lobby formal, sí ha manifestado poco interés en transparentar el mercado de la banda ancha. De hecho un estudio de ellos dijo que el mercado de Internet era fantástico, hasta que el propio Eduardo Bitrán, que pertenece a la fundación, lo objetó”, explica el diputado Arenas.


The Clinic pidió vía teléfono y mail en reiteradas ocasiones la opinión de la Fundación País Digital, pero no obtuvo respuesta.
La pelota por ahora la tiene el subsecretario Bello, quien estudia la posibilidad de apurar por alguna vía la tramitación del proyecto y así sortear las dilaciones del Senado.


“Nos preocupa el tema y estamos estudiando la posibilidad de colocarle urgencia, para que sea tramitado de forma independiente y no junto al proyecto de propiedad intelectual como algunos actores han planteado, ya que eso dilataría demasiado el tema. Es muy importante que se apruebe lo antes posible”, explica Bello.




¿Llamadas y banda ancha por sólo 14 lucas?


El gran salto para el avance de las conexiones de internet en Chile, que durante el primer trimestre de este año crecieron un modesto 13%, se llama banda ancha desnuda. Un servicio que hasta hoy muy pocas compañías prestan, debido a que siempre amarran los planes con los de telefonía fija. El hecho no es ilegal simplemente porque en Chile no existe una ley que regule Internet, por lo que la banda ancha es vista como un servicio de valor agregado que se presta sobre la línea telefónica. El tema lo aclara el subsecretario Bello.


“La oferta en paquetes es legal sólo porque Internet no existe jurídicamente, lo que le permite a las empresas empaquetarla como un servicio complementario. De hecho, Internet se ofrece en virtud de la concesión telefónica”, indica Bello.


El subterfugio, sin embargo, tiene dos consecuencias que pagan todos los chilenos. La primera es el lento ritmo de expansión de las conexiones ya mencionado, de sólo 5% en las conexiones fijas y de 13% en promedio si se le suman las móviles. De avanzar en la prestación de banda ancha desnuda, la expansión se duplicaría, según cálculos de la Subtel.


“Hemos calculado que con banda ancha desnuda a un precio en torno a los $ 13 mil, podemos llegar al 60% de los hogares chilenos, versus el 30% actual, cubriendo a unos 3 millones de personas”, indica el subsecretario Bello.


La otra consecuencia va directa al bolsillo. La banda ancha desnuda permite el desarrollo de nuevas alternativas telefónicas, como la telefonía sobre Internet y la telefonía IP. Ahí el salto es importante. Estimaciones de compañías más pequeñas indican que tener Internet banda ancha con teléfono de llamadas ilimitadas no debiera superar los 15 mil pesos, versus los 30 mil o más que hoy cuesta el plan dual tipo.


“La banda ancha sola podría costar en torno a los $ 10 mil, lo que sumado a telefonía ilimitada podría llegar a los 13 o 14 mil, si tenemos un volumen interesante de usuarios. Hoy la telefonía IP perfectamente podría expandirse masivamente, porque Chile ya tiene hecho todo lo más caro en infraestructura”, explica Alberto Mordojovich, gerente de la compañía de telefonía por Internet, RedVoiss.



Por Joaquín Riveros- The clinic.cl

lunes, 27 de octubre de 2008

Propuesta: modelo para una Internet gratuita y sustentable en Chile








Considerando que el acceso a la información puede convertirse en un derecho asegurado por ley, y que la implementación física natural de dicho acceso es la Internet, se anticipa un escenario en que el gobierno tenga el mandato legal de asegurar el acceso, ya sea proveyendo el servicio directamente o vía subvención.




Aunque no llegara a ser considerado un derecho constitucional o fundamental, el valor del acceso universal es innegable, su implementación es nuestra responsabilidad como país. Los ejemplos abundan acerca de los efectos que ha tenido el ingreso a la sociedad de la información en algunos países, destacándose el caso de Estonia, hoy potencia tecnológica en la región, en gran parte gracias al acceso gratuito a la 'net para más del 90% de la población (Redcouch/Global Neighbourhoods).

El problema es que la 'net es una amenaza para las compañías que hoy cobran por servicios de telecomunicaciones (las telefónicas). Encargarles via subvención el acceso gratuito a la red mundial suena a poner al gato a cuidar la carnicería. Y dada la experiencia chilena en calidad de servicios Internet, estaríamos hablando de un gato que ya está acostumbrado a comerse la carne, digamos. Los problemas en la calidad y al alto precio por el acceso a Internet en Chile son un antecedente conocido.

También es conocida la dificultad que ha presentado un sistema mixto, donde el estado subvenciona con dinero a un privado para brindar un servicio. El caso de la educación subvencionada, sus perversiones y mala calidad han hecho noticia recientemente. La salud subvencionada también es un problema no resuelto en nuestro país. ¿Podemos confiar en subvencionar la Internet para un acceso básico, o debemos proponer un proveedor estatal de acceso a la net?



Acceso a Internet estatal, una tarea titánica

Implementar un proveedor de acceso estatal desde cero parece una tarea inalcanzable. Para empezar, el costo de planta externa para la última milla (los cables que llegan a los hogares) es inmenso, y las compañías telefónicas probablemente obstaculizarían dicha implementación, acusando al estado de competencia desleal.
También el costo de conectividad internacional es grande (es el costo más grande que actualmente pagan las compañías que dan acceso), y las economías de escala las tienes hoy los privados.

La solución para una sociedad wired, el wireless

La solución casi mágica podría estar en el acceso inalámbrico, cuyo recurso básico -el espectro electromagnético- ya es de todos los chilenos, y eso es clave. Si bien hay en Facebook un grupo que impulsa que haya Wifi gratuita en Chile, dicha tecnología no fue diseñada para atender a grandes cantidades de usuarios, no tiene las economías de escala que tienen las redes 3G (WCDMA/UMTS) o 4G (LTE).

Los problemas de Wimax

Cabe mencionar que Wimax, una tecnología 4G que corre paralela a la evolución GSM-UMTS-LTE, está quedando atrás por problemas de economía de escala y asignación de espectro. Debido a que no puede coexistir con GSM en la misma banda, se implementa en zonas del espectro disímiles en distintos países, aumentando el costo de los equipos y dificultando interoperabilidad y roaming. Wimax ni siquiera usa chips SIM, de manera que no hay certeza de que un usuario pueda cambiar libremente de equipo. En definitiva, es una tecnología que no parece tener mucho futuro, salvo para uso fijo, en reemplazo del ADSL en zonas donde las compañías telefónicas no tienen planta externa, que es como de hecho se está implementando en Chile.

3GSM y 4GSM al rescate



Hoy la promesa original de la Wimax móvil -que nunca se ha implementado comercialmente- ya la está cumpliendo UMTS. Si se asigna más ancho de banda para la implementación de redes UMTS, se puede usar dicha tecnología para darle una conexión móvil a Internet a cada chileno, utilizando ademas equipos terminales que ya están en el mercado. Dicho de otra manera, hoy 3G es la manera más barata y efectiva de hacer ubicua la Internet. Con un poco de voluntad y cooperación entre privados y el estado, podríamos proveer por el aire de Internet gratis a todos los ciudadanos que puedan costearse un equipo terminal 3G, de precio equivalente al de un televisor promedio.

La televisión como modelo de servicio público

Analicemos el caso de la TV como ejemplo. Dado que la TV usa el espectro electromagnético, un recurso público, la empresa que usa la concesión debe de usarla para prestar servicio público, abierto a todos los ciudadanos.
Actualmente, los proveedores de servicios de telecomunicaciones móviles reciben concesiones de parte del estado para explotar segmentos del espectro. Sin dicho recurso fundamental, no podrían -bajo las leyes actualmente conocidas de la física- ofrecer servicio alguno. Sin entrar en detalles acerca de la transparencia y regulación de dichas concesiones, el modelo actual es que dichos proveedores pagan algo por usar dicho espectro.

El espectro electromagnético, recurso público fundamental

En Estados Unidos y Europa las licitaciones por espectro para redes 3G han llegado a números bastante altos, llegándose a cuestionar incluso la sustentabilidad de los servicios 3G. Pero la tendencia mundial hacia la miniaturización, movilidad y acceso ubicuo parecen justificar el valor de dicho espectro.
Hoy las compañías de telefonía móvil están llegando al tope de su capacidad. Hace poco Chile pasó de tener un teléfono móvil por ciudadano, y las compañías necesitan con urgencia acceder a más espectro, no sólo para mejorar la calidad de su servicio actual, también para poder masificar servicios de mayor ancho de banda como videoconferencias y acceso a la Internet de alta velocidad. Hoy Clarochile por ejemplo -concesiaria del iPhone de Apple- necesita desesperadamente espectro para atender a la clientela que espera tener en un mediano plazo.

La clave: reemplazar el impuesto por el servicio.

¿Qué tal si en vez de pagar con dinero, simplemente pagan con entregar acceso gratuito?
Me parecería natural que tengamos un servicio gratuito, puesto que el espectro ya nos pertenece a todos. En el caso de servicios que usan recursos totalmente privados, por ejemplo la TV por cable y la telefonía tradicional, es diferente. Pero los servicios inalámbricos deberían ser como la TV, siempre algo para la comunidad, ya que el recurso nos pertenece a todos.
Pienso que sería mucho más barato para el estado invertir en control de calidad que invertir (y duplicar) infraestructura 3G o 4G para dar acceso directamente, de manera similar a como es mejor negocio para las mismas compañías compartir infraestructura celular y colocar sus centrales inalámbricas en antenas compartidas

El nuevo espectro

Veamos: actualmente en Chile se utilizan segmentos en 850 MHz y 1.9 GHz para servicios de telefonía y datos móviles (predominantemente GSM en 1900 MHz y UMTS en 850 MHz). Adicionalmente se puede implementar WCDMA en 700 MHz, pero está por verse si esa banda será ocupada para TV digital.
Además de que las empresas necesitan más espectro para los nuevos servicios, el uso que están haciendo hoy podría ser de dudosa legalidad, ya que el espectro les fue asignado para servicios de voz, no para servicios de datos.

Imaginemos el siguiente escenario: se le entrega a cuatro compañías la posibilidad de usar segmentos en bandas de 900 MHz, 1.7 GHz, 1.8 MHz y 2.1 Ghz, y se regulariza su uso actual de los segmentos de 850 MHz y 1.9 GHz para datos. Pero en vez de cobrarle una millonada por explotar los nuevos segmentos, se entrega a cada chileno un chip con acceso básico gratuito a la red IP (ejemplo: 768 Kbits/seg. de downstream y 192 Kbits/seg. de upstream), posiblemente con filtros para evitar congestionar el ancho de banda con tráfico peer-to-peer y dejar fuera contenidos para adultos, asegurando un servicio apto para toda la familia.

Dicho acceso también podría proveer sistemas de alertas tempranas, servicios de voz y geolocalización para emergencias. La misma infraestructura podría además entregar un sistema unificado de comunicaciones para servicios de seguridad pública, defensa civil, respuesta a desastres naturales, etc.

Mientras, existiría el incentivo para que las empresas de telecomunicaciones -usando el mismo chip- ofrezcan telefonía estándar de voz y número, SMS, mayor ancho de banda y sin filtros, videoconferencia, descargas de música y cine, en esquema de pre-pago o con contratos de post-pago.

El país gana acceso universal a la 'net, los proveedores ganan espectro y reducción de costos, acceso a millones de clientes para fidelizar y un marco coherente para operar y competir con servicios de valor agregado, como dicen los gringos: win-win.

Plataforma segura para la ciudadanía digital

De paso, dado el alto nivel de seguridad de los chips GSM/UMTS y combinando con reconocimiento de voz, se podrían implementar servicios públicos que hoy requieren certificado digital: incluyendo pagos, gestión de impuestos, licitación de servicios y votaciones. Ello permitiría votación en tiempo real por parte de cualquier ciudadano, para materias en las cuales hasta ahora sólo se había podido usar representatividad, como es el caso de poder legislativo. También sería una evolución natural como sistema nacional de pago electrónico, algo así como la tarjeta Bip versión 2.0.



Sustento para un computador por niño

Hoy la informática educativa no se puede escindir del acceso 'net. Conectar con la colaboración cercana y lejana, las enciclopedias en línea y el creciente cúmulo de conocimientos que la humanidad está colocando en la red, es fundamental para darle valor al terminal que pongamos en manos de cada estudiante. Iniciativas como UCPN, independiente de otras ideas como las redes mesh, necesitan resolver el tema de la conectividad universal y esta puede ser una pieza importante del rompecabezas.

Regulación estatal y ciudadana

Si bien la misma compañía estaría "cuidando la carnicería", el estado podría monitorear el servicio básico. Pero no sólo se multaría o retiraría la concesión a las compañías que no cumplan, la calidad del acceso básico sería la mejor publicidad para cada compañía, el incentivo para que los ciudadanos contraten sus servicios de valor agregado, a precios razonables ya que competirían con gratis.

Naturalmente, habría que normar límites y neutralidades en el servicio básico y portabilidad de números, sin embargo una fórmula como la que he descrito parece sencilla de implementar, no requiere grandes cambios normativos, abre una vía rápida para una Internet realmente pública y establece un marco que reduciría los costos de implementar nuevos servicios.





Articulo extraído de: canal.cl

jueves, 9 de octubre de 2008

Educacion 20/20 ..."La busqueda de una verdadera Equidad en Educacion"

EDUCACION 2020

El 20% más pobre de los estudiantes tendrá la misma calidad de educación que el 20% más rico en el año 2020.

Ciudadanos y ciudadanas: le proponemos a cada uno de ustedes una acción concreta y personalizada por Chile.

La realidad: desastre educacional

La calidad de nuestra educación es una vergüenza nacional que nos ha costado y seguirá costando décadas de inequidad, baja productividad, y por ende, bajas remuneraciones.

Si bien existen muchos maestros buenos, motivados, y que se sacrifican en condiciones extremas, es preciso que reconozcamos la cruda realidad: el 40% de los alumnos que ingresan a estudiar pedagogía no puede extraer conclusiones de un texto simple. Cuando se transforman en profesores 4 años más tarde, siguen sin poder hacerlo, y así se convierten en educadores. Esto está documentado.

No más del 10% de la población adulta de Chile - egresada de educación superior - entiende completamente lo que lee. Documentado.

Estos datos han estado disponibles y no hemos hecho nada. El mundo avanza vertiginosamente, y no parecemos darnos cuenta. Chile no va a ser jamás un país desarrollado si no resolvemos este lastre.

Esta es una injusticia que condena a la mayor parte de la población a una vida poco plena, poco productiva, dependiente de los recursos que la elite de turno quiera darle como gasto social. Es distinto regalar peces sobrantes, que enseñar a pescar.

No estamos aquí para culpar a nadie. Llamamos a no enredarnos de manera paralizante en disputas ideológicas, ni preservar parcelas de poder, se trata ahora de soñar Chile como país desarrollado y justo. Para hacerlo realidad, este es el proyecto país más importante, sin el cual el resto se esfuma.

Nuestra propuesta

Lo que importa es lo que ocurre dentro de la escuela y dentro del aula, no en el Ministerio de Educación.

Por ello, proponemos sólo dos metas, muy concretas y verificables:

Primero: todos los profesores tienen que tener - certificadamente - las mismas competencias de sus pares en países como Finlandia o España. Todos. El que enseña en un colegio del barrio alto de Santiago y el que enseña en una escuela rural.

Segundo: los directores de esas escuelas deben tener las competencias requeridas, los recursos y sobre todo las atribuciones necesarias para poder liderar el proceso educativo.

Para lograr estas dos metas, desafiantes, pero simples y claras, se requerirán muchas cosas:

  • más y mejores jardines infantiles,
  • modificación significativa del Estatuto Docente,
  • evaluación docente inequívoca y transparente,
  • retiro anticipado y digno de muchos profesores,
  • entrenamiento de alto nivel y re-certificación para aquellos profesores que tengan el potencial,
  • concurso inmediato de los directores vitalicios de escuelas municipales que aun persisten en el sistema,
  • cierre de carreras pedagógicas espurias, que entregan títulos de profesor a personas no calificadas,
  • examen nacional de habilitación para nuevos maestros,
  • fortalecimiento a nivel internacional de las carreras pedagógicas serias,
  • uso intensivo de la televisión educativa y nuevas tecnologías para el aula,
  • reducción del número de alumnos por aula donde se requiera,
  • fortalecimiento de las atribuciones, capacidad técnica y ejecutiva de los sostenedores de escuelas públicas,
  • reparación o mejora de infraestructura deficitaria, y salas con una condición climática aceptable,
  • inmigración de maestros bilingües,

Lo más importante, por lejos:

  • becas y una promesa de remuneración equivalente a la de un ingeniero, abogado o médico, al momento de egresar, para que alumnos de buen nivel, como los que ingresan a ese tipo de carreras, se interesen en cursar una renovada y prestigiada carrera pedagógica, en un modelo educativo basado en el rigor, los valores, la excelencia y el esfuerzo, de profesores y sobre todo de los alumnos.
  • posibilidad de entrenar en pedagogía a egresados de alto nivel de otras carreras, que puedan hacer un gran servicio-país en escuelas deficitarias,

Lo difícil. Si queremos soñar este Chile mejor, se requieren tres decisiones fundamentales.

Primera: Comenzar de inmediato. Realizar todo esto tomará no menos de doce años, de ahí el nombre de este movimiento. EDUCACION 2020, para que el 20% más pobre de los estudiantes tenga la misma calidad de educación que el 20% más rico en el año 2020.

Segunda: Suscribir un pacto nacional educativo a 12 años plazo, que contemple una negociación seria y constructiva con el Colegio de Profesores para modificar y flexibilizar el Estatuto Docente, sentando las bases para una nueva carrera docente de nivel internacional, y permitir que los directores de escuela puedan ser líderes educativos, en lo administrativo y lo pedagógico.

Tercera: Asumir, como país, el compromiso de invertir recursos crecientes, hasta llegar a más de mil millones de dólares anuales adicionales el año 2020, para eliminar esta lacra.

Da igual si los recursos salen de impuestos o del cobre. En cualquier caso será dinero de todos los chilenos. Preguntémonos si vale la pena invertir 5 o 7 de cada mil pesos que produzcamos, para comprarle un futuro a Chile.

Son tres decisiones, ninguna funciona sin las otras. No basta con más dinero.

Corresponde al gobierno, los parlamentarios, los políticos de todo el espectro, y el Colegio de Profesores, asumir esta responsabilidad mirando a largo plazo y pensando sólo en el bien del país.

Nuestro llamado a los ciudadanos y ciudadanas:

Les pedimos que a partir del lunes 8 de Septiembre, y por los siguientes diez días, salgan a la calle con una prenda verde. A lo largo de todo el país, los que creen en este sueño, súmense a esta propuesta con este pequeño gesto.

Un pañuelo, una polera, un gorro, una pulsera, lo que sea. Si tienes vehículo, pon una cartulina verde en el vidrio. Queremos crear una ola verde esperanza por diez días, para que los dirigentes políticos, corporativos y gremiales nos vean en las calles, para que nos tomen en serio y sepan lo mucho que nos importa la educación de todos los chilenos.

Este es un sueño que vale la pena y es un proyecto realista que - con fuerza de todos y un poco de suerte - puede reencantarnos y motivarnos a construir un futuro mejor, dejando atrás el individualismo y el escepticismo que nos corroe. Hagan este gesto: muestren esa prenda verde con orgullo, por diez días.

Aquellos que quieran ir más allá y apoyar formalmente esta propuesta, les pedimos que se registren, a partir de ahora y hasta el 18 de Septiembre, en www.educacion2020.cl

Imprimiremos esta propuesta, firmada por nuestros nombres y quienes se registren en el sitio web, e iremos respetuosamente a entregarla al Palacio de La Moneda, al Congreso Nacional y al Colegio de Profesores.

Igualmente, le pedimos a todos que le exijan a los candidatos a concejal, alcalde, parlamentario o presidente que se pronuncien sobre esta propuesta, si la apoyan de veras o la impugnan. Que sepamos por quién estamos votando.

Si están de acuerdo, les solicitamos además que colaboren, transmitiendo esta petición a familiares, amigos, colegas, compañeros, otras federaciones universitarias, vía email, facebook, o por cualquier otro medio.

Cordialmente, y con esperanza

Mario Waissbluth, profesor del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

René Lagos, Presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile.

Francisco Jeria, Presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Carolina Contreras, Presidenta del Centro de Estudiantes de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.

EDUCACION 2020

El 20% más pobre de los estudiantes tendrá la misma calidad de educación que el 20% más rico en el año 2020.



fuente:


EDUCACION2020

martes, 23 de septiembre de 2008

"the clinic.cl renovado"


La version virtual del famoso pasquin " the clinic" se actualizo, para seguir webeando a politicos de la UDI y a los amigos del tata infromando de la forma en que solo ellos lo hacen. xD



theclinic.cl es la versión virtual del periódico The Clinic, fundado hace 10 años por Patricio Fernández y otra gente que se fue por sus propios medios o fue despedida. Se trata de un medio enemigo acérrimo de las grandes empresas periodísticas chilenas (El Mercurio, Copesa, Condorito), aunque sus integrantes aceptamos de buena gana colaborar para ellas. El periódico de papel es dirigido actualmente por el periodista serio Juan Andrés Guzmán (Premio Nobel Alternativo de Periodismo Denuncia, Tegucigalpa, 1987) y esta edición para internet está a cargo del señor Alvaro Díaz González (Premio Revelación Informática 1982, Tucumán, Argentina), mientras que su único funcionario a sueldo es el meritorio Alejandro Jofré (Premio Duncan Miserda, 1999).
Básicamente, en theclinic.cl se refríen los artículos semanales de la edición de papel y otros más viejos, más algunos aportes originales (chistes, una columna de pelo, un podcast hecho por una luxemburguesa, un suplemento de literatura tan serio que da miedo, las canciones inéditas de un cantor popular atropellado por un tren, y otros de difícil detalle). También quiere ser un espacio de participación bla, bla, bla, comunidad virtual, bla, bla, bla, necesario para el país y el mundo bla, bla, bla. La entrada es gratis.


fuente: theclinic.cl



¿quieres ver el ultimo numero del de clinic?

click acato...

lunes, 8 de septiembre de 2008

The Clinic, el pasquín nacido, por allá en 1998, inspirado en el hospital de Londres "The Clinic", donde nuestro nunca bien ponderado, Dictador, después autoproclamado Presidente de la República, Comandante en Jefe del Ejército, Senador Vitalicio, Viejo Chalao, y ahora finao', Augusto Pinochet paso sus vacaciones obligadas en el extranjero, inicia una campaña en la cual "amenaza con dar un golpe"...



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